Calefaccion electrica
La calefacción eléctrica puede encontrarse en la mayoría de los hogares de Latinoamérica debido a que son, en parte, sistemas muy confiables y de relativo bajo consumo; la calefacción eléctrica la podemos recibir por medio de estufas de cuarzo, aires acondicionados frio-calor o bien caloventores. La mayoría de los sistemas de aire acondicionado suelen incorporar aparatos con bomba de calor, las mismas funcionan con un circuito reversible que se adapta a las necesidades tanto del invierno como del verano. Esta clase de calefacción eléctrica absorbe el aire, lo filtra y lo devuelve al ambiente caliente o frío, manteniendo una temperatura constante en la vivienda; el consumo de energía en estos aparatos es bastante bajo.
Estos tipos de sistemas suelen instalarse en habitaciones que se encuentran en un segundo o tercer piso, debido a que las condiciones en estos lugares son extremas (en invierno y verano); a la vez son muy útiles en oficinas porque además existen consolas especiales con polarizadores que purifican el aire, favoreciendo la salud de aquellas personas que padecen asma, problemas respiratorios o alergias. Estos sistemas de calefacción eléctrica incorpora una unidad exterior que se coloca fuera de la casa y varios casettes o splits ubicados en las diferentes habitaciones (en la pared o el techo); estos aparatos se están fabricando cada vez más pequeños para asegurar así una instalación menos complicada en las viviendas. Cuando hablamos del precio, en un piso de 90 metros cuadrados, la instalación cuesta entre 4.000 y 5.000 euros, el costo no es alto sin tenemos en cuenta que estos equipos solucionan los problemas climáticos extremos, además aportan aire limpio, libre de impurezas, humos y filtrado.
La calefacción eléctrica nos brinda la posibilidad de contar con los emisores termoeléctricos, éstos son radiadores de aceite en los que la transmisión de calor se realiza a través de un aceite térmico que es calentado por una resistencia eléctrica blindada de acero especial. Este sistema posee varias ventajas: cada radiador funciona con una resistencia y puede enchufarse en cualquier lugar; esto permite tener una instalación de calefacción sin hacer ningún tipo de obra porque no pose ni tuberías ni calderas. Otra ventaja de este sistema de calefacción eléctrica es que luego de apagarlo, continua irradiando calor a lo largo de unas cuantas horas; a diferencia de los radiadores convencionales centralizados por agua, el aceite no produce ninguna presión interna. Para poder obtener una temperatura constante, llevan un termostato y un programador para que se apague y encienda aunque no esté en casa. La desventaja que este equipo presenta es que puede salir caro si se colocan varios radiadores, e incluso puede obligar a contratar más potencia de luz, no obstante, existe la posibilidad de utilizar la factura nocturna.
Aunque existe el mito que la calefacción eléctrica brindada por los calefactores eléctricos convencionales es el menos recomendado por su alto consumo y su poca eficacia, debemos señalar que no todo lo que se dice aquí es cierto. Primero es válido señalas que como los emisores tienen la ventaja de no precisar una instalación complicada, tienen un mantenimiento mínimo, y no produce ni olores ni gases. Otra ventaja es que la tarifa nocturna ligadas a los acumuladores de calor puede ayudar a reducir la factura de la calefacción eléctrica ya que el kw/h cuesta la mitad con respecto a la tarifa diurna. Los acumuladores llevan ladrillos refractarios por dentro que mantienen el calor; se enchufan por la noche cuando la tarifa es más accesible y se calientan al máximo. Luego, durante el día, sueltan el calor pero si hace demasiado frío no son eficaces ya que el calor pierde fuerza y no se logra conseguir la misma temperatura. Dentro de la calefacción eléctrica tenemos los convectores, los mismos funcionan mediante una resistencia de baja temperatura que calienta el aire frío que entra por la parte inferior del aparato, expulsándolo luego por la parte superior; la ventaja es que puede enchufarse en cualquier sitio y no requiere instalación, pero no son muy útiles para grandes superficies.
Una vez elegido el sistema que más se adecua a las necesidades de cada familia, nos conviene tener en cuenta algunos consejos útiles para conseguir un correcto uso de la calefacción, reduciendo así los gastos de la factura de la luz. Lo primero que se recomienda es no tener las ventanas abiertas más tiempo del necesario; una habitación se ventila de 5 a 10 minutos y a partir de ahí se pierde calor y empieza a reducirse la temperatura de la casa. Para aprovechar la calefacción eléctrica al máximo, se recomienda aislar correctamente la casa, especialmente puertas y ventanas; un buen aislamiento térmico nos permite ahorrar entre un 2% y un 40% de energía. Se aconseja programar la calefacción con el termostato y mantenerla en 20 grados, ésta es una temperatura adecuada para una vivienda y por cada grado adicional el consumo aumenta en exceso.
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