Cerramientos de piscinas
Si bien en la actualidad hablar de piscinas de natación es referirse a un lujo bastante difundido, de manera distinta, hablar de cerramientos de piscina constituye, sin lugar a dudas, una especie de lujo bastante sofisticado. En el presente artículo nos dedicaremos a abordar el tema desde perspectivas diversas; tratando de aportar siempre buena ideas e información que puede ser de utilidad práctica para el interesado.
Desde una perspectiva funcional es realmente mucho lo que al respecto de cerramientos para piscinas puede decirse. En primera instancia está el punto esencial que es que los cerramientos para piscinas permiten la utilización de las mismas durante la mayor parte del año (sino durante la totalidad). Esa es, entonces, la función regente de todo cerramiento de este tipo; aumentar el tiempo útil -anual- de la piscina por año.
Pero bien; vayamos parte por parte. Lo que acabamos de decir no quiere significar que los cerramientos para piscinas no tengan ninguna utilidad durante los días de verano. Durante las largas jornadas estivales este tipo de cerramiento pude, también, llegarse a mostrar muy funcional. A saber; previene la insistente contaminación del agua con partículas arrastradas por el viento y otro tipo de agentes intrusos (incluidos los insectos). Uno de los aspectos más molestos del ser el poseedor de una piscina en casa es la constante necesidad de tener que encargarse de la buena manutención del estado del agua. Y verán que es increíble cuanto trabajo puede llegar a economizar, en este sentido, construir un cerramiento alrededor de nuestra piscina. Bastará con que la gente, al momento de ingresar al agua, se fije de no estar introduciendo ningún tipo de basura adherida a su cuerpo. Podemos asegurar que de esa manera el agua se mantendrá limpia por muchísimo más tiempo que el habitual (con un buen tratamiento solo habrá que cambiarla, si es que se prefiere, muy de tanto en tanto).
En el los meses del otoño y la primavera, salvo que se trate de regiones demasiado frías (cosa que no es patrimonio de la mayoría de los países hispano-parlantes) será posible, con el solo hecho del cerramiento en sí, disfrutar de de la piscina son ningún tipo de inconveniente. Cuando, en líneas generales, se quiera disfrutar de la piscina en invierno, será ya necesario -además del cerramiento- instalar algún sistema que permita elevar a voluntad la temperatura del agua y climatizar el interior del lugar donde la piscina está ubicada. Por otro lado, al respecto de la utilización de las piscinas en pleno invierno, se debe decir algo más. Será conveniente construir un cerramiento que, de un modo u otro, este conectado a la casa. O sea: Que cuando uno salga definitivamente de la piscina tenga la posibilidad de llegar a la casa (o cuanto menos a un lugar donde haya duchas y ropa seca) mediante alguna especie de conexión cerrada. El motivo de este consejo es absolutamente obvio: salir del agua caliente para ir a parar al frío de la intemperie resultará en una pulmonía espantosa.
Por lo que hace a las particularidades de los cerramientos en sí (las distintas posibilidades que el mercado suele ofrecer), conviene apuntar lo siguiente. Existen dos opciones diferentes; se puede apelar a un cerramiento definitivo o uno de tipo rebatible. En el primero de los casos hablamos de un tipo de construcción relativamente sólida, que servirá de protección permanente al espacio que ocupa la piscina. En el segundo; nos referimos a implementos de diversas características que permiten, por ejemplo, cubrir la piscina durante los meses fríos y descubrirlas en los otros más calurosos. Siendo que dentro de estas dos líneas generales existen una innumerable cantidad de particularidades, haremos una referencia escueta y simple, con las ideas más importantes, de cada una de ellas.
En el primero de los casos, cuando hablamos de cerramientos rebatibles, será importante, antes que cualquier otra cosa, contar con un diseño muy funcional. Es sumamente común que después de haber adquirido cerramientos de este tipo la gente, pasados algunos años, se canse de tener que tomarse el trabajo de armar y desarmar la estructura. Salvo que todos los años se tenga la posibilidad de contratar al personal que haga la obra por nosotros, está idea (la de los cerramientos rebatibles) no es de las mejores. Es decir; tiene las desventajas propias de las cosas a medio hacer. No ha de tratarse ni de una piscina cerrada ni de una piscina abierta a la intemperie. Será una especie de punto medio que, en este caso, no termine de cumplir ni una función ni la otra. Sin embargo, si de todos modos el lector está seguro de querer contar con un cerramiento de este tipo, le recomendamos que (esta vez sí o sí) apele al asesoramiento de alguna empresa especializada.
Las estructuras de soporte de cerramientos definitivos suelen estar hechas de distintos tipos de metales. El más recomendable de todos ellos es, no cabe ninguna duda, el aluminio (leer artículos “Cerramientos” y “Cerramientos de aluminio”).
Es necesario que se trate de algún material sumamente resistente a la humedad. La idea de apelar a la madera (aunque este consejo parezca obvio nosotros sabemos que hay gente que lo necesitará) no es de las mejores. Salvo que se aplique materia prima de excelente calidad, la madrea nunca está recomendada para los lugares que estén en mucho contacto con el agua.
Por lo que hace al material de los cerramientos en sí, lo mejor es apelar a cualquiera de tipo traslucido. Los virios de alto impacto son los más recomendables. Resisten los maltrataos climáticos y ofrecen una panorámica exterior inigualable.
|