Cursos de construcción
Haremos referencia aquí, específicamente, a los cursos de construcción en cuanto montaje de la propia empresa dedicada a la edificación de estructuras de tipo habitacional. Queda excluido del presente artículo todo desarrollo de conceptos aplicable a cursos de construcción orientados a otras áreas.
La empresa de construcción que desee insertarse exitosamente en la práctica del inmenso negocio de las estructuras para fines habitacionales deberá, antes que nada, tener extremadamente claro qué será aquello que represente novedades y ventajas en el estricto ámbito de esta antiquísima industria. Para ello, y como cualquier otra empresa exitosa, deberá definir claramente el sector de la sociedad que se constituirá en su potencial clientela. ¿Se dedicará a la construcción de vanguardia?, en cuyo caso necesitará una inmensa inversión inicial, aplicada básicamente a las mejoras técnicas, o preferirá navegar por los cuses menos complicados -y mucho menos rentables- de la construcción tradicional.
Será solo después de tomada esta decisión -después de tener definido el “target” de clientes- que la empresa pueda empezar a considerar los detalles necesarios para su correcto planeamiento y posterior concreción. Hablamos, en realidad, de dos proyectos de empresa totalmente diferentes.
Los cursos de formación de empresas de construccion en terminos de edificios de vanguardia suponen un arranque de trabajo con una significativa inversión inicial de herramientas y maquinaria; inversión que no solo significará la necesidad de poseer un gran capital de antemano, sino, también, de tiempo, que se precisará a la espera de que la inversión de capital inicial se muestre rentable.
Salvo que el futuro empresario se vea excepcionalmente ayudado por la suerte (factor que, en todas las empresas, hay que aprender a descontar), deberá acostumbrarse a la idea de que puede pasar mucho tiempo antes de que sus proyectos de construcción da vanguardia pasen a imponerse en el mercado. El problema es que se especula, aquí, con una variable sumamente inestable: el gusto de la gente.
Aunque siempre existen ciertas pautas básicas en las que se puede confiar (leer, de este mismo sitio, el artículo referido al “negocio de la construcción”) al momento de pensar en el gusto de la gente, nunca se sabe, en realidad, que es lo que la gente va a preferir. Muchos tienden a pensar que en la construcción de viviendas o espacios de trabajo lo que no se impone de inmediato no llega a imponerse nunca; valga decir, a modo de explicación rotunda, que esta noción constituye, en realidad, un terrible error. Las modas suelen cambiar mucho más rápido de lo que se renuevan las ideas verdaderamente originales, de modo que mucho de lo que se suele pensar es “nuevo” y bueno, en realidad estaba ahí desde hace algunos años, esperando su oportunidad para salir a la luz.
No queremos decir con esto -¡por supuesto que no!- que en el negocio de la construcción todo cuanto se emprenda tarde o temprano terminará por imponerse; solo queremos decir que el tiempo (a modo de paciencia y perseverancia) también será una inversión imprescindible al momento de pensar en trabajos de construcción.
Sea como fuere, quien piense en seguir un curso de construccion de vanguardia deberá acostumbrarse, indefectiblemente, a trabajar siempre con dos variables de constante inversión de capital. La primera de esas inversiones será la referida a tecnología. En el negocio de la construcción no existe posibilidad de existo si no se tienen los recursos técnicos necesarios. Al hablar de técnica no nos referimos exclusivamente a la posesión de maquinaria de última generación, sino, también, al conocimiento profundo y extenso de saber cuáles son los materiales que el mercado suele preferir al momento de definir la construcción de determinados espacios; debe poder asesorarse perfectamente al cliente en todas y cada una de las particularidades que cada tipo de material representa. Y es, precisamente, esta palabra que recién acabamos de utilizar: “asesoramiento”, la que nos llevará a referirnos a la segunda variable de inversión: el servicio a ofrecer al cliente.
Constituye un inmenso error pensar que el éxito de una empresa puede llegar a basarse pura y exclusivamente en la novedad de los productos o procedimientos que comercializa. La novedad técnica, la "nueva construccion", si no está acompañada por una buena atención de las necesidades del cliente, suele fracasar rotundamente. Esto ocurre así, en verdad, en tanto el cumplimiento de una especie de verdad histórica: lo nuevo, cuando es realmente bueno, siempre logra imponerse con el tiempo a lo viejo, pero necesita para ello, antes que nada, de una interminable cantidad de buenas explicaciones.
Si la empresa no cuenta con gente capacitada, capaz de brindar las “buenas explicaciones” a que acabamos de hacer referencia, no importa cuán innovador sea el producto o procedimiento que la empresa comercialice: fracasará de seguro. Todo buen producto ha de estar acompañando, siempre, por un buen servicio.
En lo que hace a la inversión concreta que toda empresa necesita para constituirse en la prestadora de un buen servicio, esa inversión es, básicamente, sin lugar a dudas, el sector de recursos humanos. Quien aporte el capital deberá acostumbrarse a la necesidad de pagar las altas remuneraciones que un personal correcta y permanentemente capacitado siempre requiere.

la nueva construccion |
Los que, de modo muy distinto, estén pensando en montar una empresa de construcción de estructuras tradicionales (casas y espacios convencionales, ciento por ciento amoldados a los estándares comunes de la construcción), verán su labor mucho más facilitada; no solo en lo que se refiere a la inversión inicial de capital, sino también en lo que hace al manejo de dicha inversión. Hablamos así de una especie de empresa familiar, que apelando a las técnicas y tecnologías de construcción más extensamente difundidas, se aplique a la construcción de estructuras que no requieran una mayor innovación, ni el diseño, ni en la tecnología, ni en los materiales.
En este tipo de empresas el punto fuerte ha de ser, indudablemente, por un lado, primero, los conocimientos que llevan a la buena calidad con que se proceda a la práctica de la construcción, y segundo, pero no menos importante, la buena atención al cliente. Una estructura de atención pequeña es siempre capaz de brindar un asesoramiento y servicio con el que muchas de las empresas más grandes nunca serán capaces de competir. No son pocas las personas que deciden encomendar la construcción de sus hogares a este tipo de pequeñas empresas. El éxito estará garantizado solo si se mantiene un nivel de servicio impecable.
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