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La mejor manera de constatar la excelencia y capacidad concreta de una empresa constructora es, cosa casi obvia, apelar a su historial de construcciones. El cliente tiene debe tener la posibilidad de ver -en persona, preferentemente, o en fotos certificadas, por cuanto mínimo- las distintas construcciones en las que la empresa que se quiere contratar ha tomado experiencia. Debe ser una empresa cuyo papel, en el mercado de ése tipo particular de construcción, esté ciento por ciento garantizado. La información que corre de boca en boca suele ser, asimismo, sumamente confiable. Si usted tiene algún conocido que tuvo la experiencia de construir su casa (o cualquier otro tipo de estructura), pregúntele con qué empresa trabajó y qué tan bueno supo ser el desempeño de la misma. Acaso encuentre -cosa que pasa muy a menudo en ciudades chicas- que el consultado contrató, en su momento, la misma empresa que usted está a punto de contratar ahora y, o bien nos informe que su experiencia fue buena, en cuyo caso tenemos mayores posibilidades de confiar en la susodicha empresa, o, por el contrario, nos comente que su experiencia fue mala, en cuyo caso no haremos mal si pensamos en desechar la contratación de la misma.
Los motivos que hacen a la gran especificación de las empresas constructoras llegan junto a un inmenso avance de las ciencias químicas, que han permitido la innovación casi definitiva de los materiales con que se construye; las estructuras de aluminio y el PVC son ejemplos paradigmáticos de este tipo de revolución. Los nuevos materiales han posibilitado toda una nueva realidad al momento de pensar en la construcción. Sin perder nunca de vista los dos valores principales del negocio de la construcción de estructuras habitables: funcionalidad y esteticismo (ver artículo “Negocio de la construcción”), el diseño arquitectónico se ha transformado en la “punta de flecha” de esta inmenso cambio en el rubro. Hablamos, así, del diseño -cada vez más difundido- de espacios no convencionales al interior de viviendas y oficinas: Los hombres de negocios prefieren construir las salas de reuniones en lo alto de un inmenso rascacielos y quieren que su estructura sea vidriada; o la gente sueña con tener un jardín de invierno al interior de su casa de campo.
Veamos, sucintamente, dos de los rubros con mayor crecimiento en el área de las empresas de construcción: » Construcción de estructuras de aluminio (ver artículo “Cerramientos de aluminio”): El aluminio se ha constituido, como ya lo hemos dicho, en el “hijo prodigo” de la revolución de los materiales para la construcción. Sus particularidades funcionales y su belleza estética lo transforman en la alternativa perfecta al momento de pensar en la edificación de espacios no convencionales. » Construcción de cabañas de madera (ver artículo “Construcción en madera”): Constituye en verdadero “boom” en las zonas montañosas (en los bosques o cerca de los lagos) y también -mas novedoso aún- en las casas de playa. Aunque la madera está lejísimos de ser un material novedoso al momento de pensar en la industria de la construcción, son en realidad las nuevas “técnicas de construcción en madera” lo que ha transformado este rubro en uno de los más especializados del mercado. En la construcción de cabañas de este tipo pueden -y suelen- combinarse distintos tipos de madera, como así también la incorporación de estructuras alternativas y complementarias (espacios vidriados y techos corredizos son dos de los mejores ejemplos).
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