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Fuentes de jardin

fuentes-de-jardinLa fuente de jardín constituye uno de los detalles decorativos más importantes a la hora de pensar en el diseño de paisajes o espacios al aire libre. En gran medida es un sueño romántico; la idea de contemplar las flores y el cielo mientras el ruido del agua cayendo deleita nuestros oídos. Desde otro punto de vista, desde una perspectiva eminentemente histórica, las fuentes de jardín son uno de los arreglos de exteriores más antiguos que conoce la humanidad. Ya los antiguos mesopotámicos tenían amor por la fuentes (hablamos de 2500 años AC.).

El eje central de la toda la cuestión viene de la mano de la importante relación entre la buena vida y el agua. No solo no se puede vivir bien sin agua sino que, de hecho, no se puede vivir en absoluto. Y aunque a muchos les parezca que esto que acabamos de decir constituye una obviedad, nosotros sabemos perfectamente que no es así.

De hecho, toda la gloría y belleza de tener una fuente de jardín pasa preciosamente por ahí; el sonido del agua en movimiento revitaliza y llena de energía, nos conecta íntimamente con la vida. Así como la posibilidad de tener espacios donde ver arder el fuego constituye el paradigma absoluto de una relajada vida de invierno; tener la posibilidad de contemplar, escuchar y jugar con el agua es el paradigma de la buena vida de verano. Si tenemos que decirlo de forma clara y concisa: la fuente de jardín es una de los lujos decorativos más exquisitos.

Antes de pasar a comentar las distintas ofertas y posibilidades que aquellos que estén pensando en fuentes de jardín encontrarán disponibles, queremos dedicar algún espacio a la siguiente cuestión: Una de las críticas más asiduas que reciben las fuentes de jardín es que mucha gente las cataloga como “caprichos antifuncionales”. Veamos: Nadie puede negar que las fuentes son, a todas luces, un lujo.

fuente-jardin-piedraNadie ha de pasarla mal por no ser el dueño de una bonita fuente de jardín. Pero lo que sí no vamos a aceptar, es esa sentencia de que las fuentes de jardín son antifuncionales. Es decir: Aquella regla de oro, que dice que en las construcciones todo debe estar perfectamente fusionado entre estética y funcionalidad, se aplica pura y exclusivamente a los espacios habitables o de trabajo. Es evidente que una fuente no hace a la funcionalidad cotidiana de la vida de nadie, pero que nos digan aquellos críticos; ¿qué en un jardín sí les parece “funcional”? Se trata, obviamente, de una pregunta capciosa. Nada de todo lo que compone un jardín entraría en la definición arquitectónica de funcional. Los jardines son espacios de recreación a los cuales han de aplicarse criterios muy distintos que a las viviendas. Por decirlo de manera clara y definitiva: en un jardín siempre prevalecerá la cuestión estética. De hecho, un buen jardín no es más que el ejemplo perfecto de “espacio estético”.

Y ahora que hemos dejado de lado las discusiones y planteos, será el momento de pasar a comentar las distintas opciones que la construcción de una fuente de jardín conoce.

En los apuros del mundo moderno, una de las opciones más comunes  a que se puede apelar es comprar una linda fuente de jardín prefabricada. Sí, por supuesto que lo sabemos; se supone que antes que nada las fuentes sean objetos de arte: deben expresar algún mensaje. Y es verdad, pero sea como fuere la compra de fuentes de jardín prefabricadas es un hecho de mercado cada vez más notorio. Sus ventajas vienen de la mano de que, a la vez que se evitan los pormenores de toda construcción artística, dichas fuentes son verdaderamente bellas y resistentes. Las hay de muy distintos materiales y formas. En líneas generales están divididas en dos grandes rubros: Por un lado están aquellas hechas con piedra y, por el otro, las construidas en cerámica. Su instalación es eminentemente sencilla y rápida. Esta es, de las existentes, la opción más cómoda sin lugar a dudas.

Pero siempre existen las personas que están dispuestas a resignar comodidad y tiempo en la búsqueda de crear algo verdaderamente artístico. A esos individuos les quedan, básicamente, las siguientes opciones. Primera: se dedican ellos mismos a diseñar y construir su fuente de jardín; segunda: contratan a algún diseñador especializado en el área (solo suelen trabajar en proyectos a gran escala); tercero: compran una o varias fuentes prefabricadas y se encargan de modificarlas y/o unirlas.fuente-jardin-ceramica
De todas las recién mencionadas alternativas la tercera es una de las más accesibles. Se pueden comprar fuentes de diversos tipos y unirlas para crear formas y sistemas de drenaje distintos, o se puede comprar (esto es sumamente común) una que esté hecha con algún tipo de material blanco (ya sea piedra o cerámica) y pintarla en casa. Esto constituye un paso intermedio entra la solución industrial y la artesanía hogareña. De concretarse será, sin dudas, una experiencia muy agradable.

Si, de forma completamente distinta, usted está pensando en invertir alguna suma importante en la compra de una bonita fuente, lo más aconsejable será apelar al asesoramiento de algún profesional. Se trata, en realidad, de artistas que se encargan, ni más ni menos, que de construir la pieza. Usted puede llevarles o bien una idea o bien un dibujo, luego ellos le dirán las particularidades y los costos.
La idea de diseñar y construir una fuente de jardín por nuestra propia cuanta solo es aconsejable para aquellas personas muy experimentadas. Cuanto más sencillo sea el proyecto mayores serán las posibilidades de éxito.

 

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