Pavimentos industriales decorativos
Durante muchos años, y por razones relacionadas a la común experiencia cotidiana, la idea de pavimentos (industriales o no) estuvo relacionada a ese ungüento pesado y gris que permanentemente vemos por las calles de una ciudad. A nadie se le hubiera llegado a ocurrir la posibilidad de que, algún día, ese material viniera a transformarse en una de las opciones más estéticas al momento de pensar en la construcción. Sea como fuere, hoy en día es una realidad: Al hablar de pavimento industrial decorativo estaremos hablando de las cualidades estéticas que, merced a un desarrollo realmente impresionante de las ciencias químicas, este material ha llegado a poseer.
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Pavimento industrial decorativo con motivo de tapiz
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Pero antes habrá que hacer una sencilla e importantísima aclaración. El hecho de que hoy en día el pavimento se haya transformado en un material de cualidades estéticas importantes no quiere decir, de ningún modo, que haya perdido su característica más importante y esencial, aquella que lo caracteriza por sobre todos los demás materiales, o sea: su resistencia y durabilidad.
La cosa viene a ser, de hecho, completamente al revés; nunca antes el pavimento ha sido tan bueno como en el presente, y el hecho de que ahora venga a representar ideales decorativos ha de interpretarse como un aditamento -a sus cualidades- que en ningún momento implicó substracción. Por otro lado, el mundo en el que actualmente vivimos raramente llegaría a encontrar verdadera belleza en algo que no es funcional. Y así, el pavimento industrial decorativo, ha llegado a transformarse en uno de los paradigmas de la “revolución material” contemporánea: su funcionalidad siempre ha sido óptima, ahora, como muy bien lo veremos, también lo es su esteticismo.
Uno de los aspectos más importantes, antes de decir cualquier otra cosa, será tratar de cambiar la tradicional mente de la gente, que las más de las veces suele relacionar la palabra pavimento con espacios a la intemperie. Por los motivos antes explicados, la gente (salvo que esté asesorada por algún profesional) no suele pensar en pavimentos para la construcción de espacios interiores.
Veamos el rubro de la industria. Se piensa en el pavimento como el material destinado -sí o sí- para construir naves industriales, aceras de peatones y entradas a la planta. ¿Pero qué hay de las oficinas y halles de recepción? La costumbre tradicional rechaza, casi instintivamente, la aplicación de la palabra “pavimento” al diseño de espacios como esos; no quieren saber absolutamente nada con él. Y este es, al fin y al cabo, el punto al que estábamos intentando llegar. Cuando hablamos de pavimentos industriales decorativos no hablamos del pavimento clásico, que es verdad, sí o sí, suele instalarse en los espacios de intemperie; de forma muy distinta, hablamos de un tipo de pavimento sumamente fino y colorido que hace las veces de herramienta verdaderamente artística. Dicho de modo contundente: es (en líneas generales) un pavimento pensado para el interior.
Entendido ya todo lo demás pasemos ahora, entonces, a conocer más de cerca las particularidades técnicas, estéticas y funcionales que brinda este tipo de material.
-Composición: El pavimento industrial decorativo cuenta con dos partes fundamentales. Por un lado tendremos aquello que ha de nominarse como “cargas”. Las cargas no son más que ciertos triturados minerales (como puede ser, por ejemplo, vidrio o rocas) que brindarán al pavimento mucha de su calidad estética. Para poder obtener lo que ahora estamos denominando como “pavimento industrial decorativo”, es necesario mezclar las denominadas cargas con la segunda parte de aquellas que componen este material, o sea, algún aglomerante (el más común es la resina). Es, entonces, precisamente, la mezcla de cargas diversas y aglomerantes diversos lo que vendrá a generar las infinitas opciones que este tipo de pavimento ofrece; cambiando las cargas, las resinas o ambas cosas, cambiaremos completamente el resultado final. Las prestaciones que ofrece este tipo de material son muy numerosas;
veamos algunas:
-Las resinas (y entonces los pavimentos en sí) pueden venir en una amplia gama de colores y tonalidades, lo que permite al diseñador del espacio sentirse el “dueño de un pincel”. Rojo aquí, verde allá… Se puede hacer lo que se quiera; podríamos, incluso, llegar a tener un estrambótico piso multicolor. Con este tipo de pavimentos se ha acabado la penosa restricción cromática que era tan propia de los penosos tiempos pasados. La vida siempre ha sido una experiencia en colores, y ahora, con este material a que estamos haciendo referencia, lo será mucho más.
-Variedad indecible de diseños: En tanto los pavimentos que aquí tratamos están hechos con resinas en extremo flexibles y maleables, puede pensarse en la posibilidad de “hacer arte”; se podrá dibujar a gusto. Formas geométricas o no tanto, en fin, lo que el diseñador prefiera. Las más de las veces suele apelarse a la utilización de moldes, pero existe la prerrogativa de romper las reglas.
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-Resistencia: Ya la habíamos dicho antes; el pavimento ha ganado mucho y no ha perdido nada. Sigue siendo lo que era: el paradigma absoluto de la palabra “resistencia”. Lo resiste realmente todo: cambios térmicos y de humedad, presiones extremas, golpes… cualquier cosa.
-Funcionalidad: No existe nada más sencillo que mantener, por ejemplo, un piso hecho de este tipo de pavimento. Para la limpieza de todos los días un simple trapo con agua y algún producto limpiador harán maravillas.
-Velocidad y economía en la obra: se trata de un material de fácil y muy económica aplicación.
No cabe ya ninguna duda; estamos hablando de uno de los materiales más novedosos y versátiles que ofrece actualmente la industria de la construcción.
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