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significan. Se trata, en realidad, una vez más, de la capacidad de introducir la ciencia a la industria; mejorando la capacidad humana de producir -en menos tiempo y mejor forma- un avanzado entorno habitacional. Y las mejoras estéticas, que esta inmensa revolución ha generado, no deben considerarse -de ninguna manera- menores a las otras de estricto alcance funcional. La posibilidad que tienen hoy en día los arquitectos e ingenieros, de poder pensar prácticamente en cualquier tipo de estructura que se les ocurra, se debe, asimismo, a la incorporación de maquinas a la industria de la construcción, ¿Cómo se podría, sino, levantar un gigantesco rascacielos o construir un puente giratorio? Y la belleza de esas estructuras ha de ser un elemento infaltable; ha llegado una época en que las personas no están dispuestas a concebir ni, por un lado, funcionalidad sin belleza ni, por el otro, tampoco, belleza sin funcionalidad.
-Montacargas y guinches: Vienen a representar, en las construcciones estructurales de menor envergadura, el mismo papel que en las antes descritas desempeña la grúa. Mientras aquella solo se aplica a la construcción más desmesurada, los montacargas y guinches son inevitables al momento de pensar en estructuras medianas. La cuestión fundamental viene de la mano de la -así llamada- “arquitectura vertical”. Para ahorrar espacio en sus apretadas ciudades, la humanidad ha tenido que aprender a construir hacia arriba. Ello significa, sí o sí, siempre, la necesidad de contar con la tecnología que pueda elevar los materiales allí donde se los necesita. Imagínense ustedes si los obreros de la construcción tuvieran que subir, con su propia fuerza, cada uno de los materiales que necesita. Semejante cosa implicaría A: una especie de trabajo esclavo y, luego, B: un pedida de tiempo intolerable. Si no fuera por estas maquinas de la construcción, -Hormigoneras y mezcladoras: La posibilidad de ahorrarle a los obreros el tiempo que, de otro modo, tendrían que pasar mezclando constituye el mérito más importante de esta sencilla pero ciento por ciento útil maquinita. Ya sea para la construcción del rascacielos más tremebundo o de una casita en el barrio residencial de la ciudad: ¿dónde no se ve trabajar una mezcladora? Por último: Cada nuevo año que pasa el avance indefectible de la ciencia y la tecnología se amanece con una nueva maquina. Lo que se utiliza hoy será, sin lugar a dudas, reemplazado “mañana”. Es una especie de carrera contra la osificación; siempre se busca la forma de hacer más trabajando menos: las maquinas al servicio de la libertad del hombre.
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