Aislamiento acustico
En artículos precedentes hemos tenido la oportunidad de referirnos al aislamiento acústico en tanto sus particularidades para la industria y la vivienda familiar. Ahora, en este artículo presente, abordaremos el tema desde una perspectiva acaso un poco más técnica. Eso no significa que vayamos a hablar en un lenguaje incomprensible para aquellos que no son expertos. Todo lo contrario; trataremos de poner al alcance de la gente la esencia de aquello a lo que el termino compuesto “aislamiento acústico” refiere.
Como puede observarse muy sencillamente, al decir “aislamiento acústico” estamos apelando a una expresión compuesta de dos palabras. Obviamente: la palabra “aislamiento”, por un lado, y “acústico”, por otro. Para poder hacer las cosas bien (y que todo quede perfectamente claro) tendremos que ir paso a paso; a saber: Primero explicaremos que ha de entenderse, en realidad, técnicamente, por la palabra “acústico”, y luego, una vez que se domine dicho significado, podremos exponer cómo es que la técnica trabaja en pos de su “aislamiento”.
La primera de las palabras que necesitamos revisar no lleva por nombre “acústico”. Su correcta denominación (cuando está desarticulada de toda oración que pueda cambiar su género al masculino) es, en realidad, “acústica”. Ahora bien: La acústica no es más que una de las tantas ramas de las ciencias físicas como, por dar otro ejemplo, la termodinámica. Más precisamente; se trata de aquella parte de la física cuyo estudio se basa en la producción y propagación del sonido a través de la materia. La expresión “asilamiento acústico es, en realidad, un error. No es la “acústica” lo que queremos aislar; lo que queremos aislar es el sonido. Entonces; comprendamos las diferencias y la forma en que estas se complementan. La acústica no una “cosa” sino un campo de estudio de las ciencias físicas. El sonido sí, es una cosa, y más precisamente, aquella de las cosas de cuyo estudio está encargada la acústica.
Preguntémonos, entonces: ¿Qué es el sonido? Respondemos: El sonido no es más que un tipo particular de onda que, mediante vibración, se expande a través de la materia. Para poder existir, todo sonido necesita de la materia que le permita generarse y propagarse; no puede haber sonido en el vacío. Y es importantísimo aclarar que al decir “materia” nos estamos refiriendo también -e incluso por sobre rodas las otras posibles acepciones- a las distintas sustancias que componen el aire. El aire es, también, materia. Así, el sonido se propaga, mediante ondas vibratorias, a través de todo cuanto existe: el aire y las paredes, el suelo y el techo… En fin, de absolutamente todo. Cuando el ser humano percibe un sonido, lo que en realidad está experimentando no es más que la vibración del aire (pero puede ser de cualquier medio elástico como también, por ejemplo, el agua) en el órgano destinado a dicha función que es, obviamente, el oído. El tímpano capta las vibraciones del aire y las lleva al cerebro como información que allí, en el cerebro, se transforma en la sensación “sonido”.
De todo lo anterior se desprende lo siguiente: La intensidad de un sonido depende de lo fuertes o débiles que sean las vibraciones de su onda. Cuando las vibraciones sean fuertes el sonido será, entonces, asimismo, fuerte. Cuando las vibraciones sean débiles el sonido será, también, débil. Y es fundamental saber que, a la vez que existen sonidos tan débiles que el ser humano no pude llegar a captarlos, existen sonidos de una potencia tan grande que pueden llegara a dañar considerablemente la salud de los individuos. Hablamos de sonidos de una onda vibratoria verdaderamente descomunal, que afectan la capacidad de respuesta del tímpano.
Pero el hacer cotidiano de la humanidad contemporánea nos expone diariamente a la “tortura” de tener que sentir ruidos (todo ruido es, en realidad, un sonido molesto e inarmónico) verdaderamente fuertes: medios de transporte que van y vienen, maquinaria de construcción en funcionamiento, bocinas, griterío en las calles de una gran ciudad.
Es entonces aquí, precisamente, donde los conocimientos de la acústica vienen a quedar en relación con la técnica. Se trata de concebir, diseñar y construir dispositivos especiales que aíslen a las personas de aquellos ruidos demasiado fuertes que juegan un papel tan negativo para la salud. El asilamiento acústico no es más que impedir la propagación desmesurada de un ruido más allá del lugar donde este se produce. Así, se construyen verdaderos obstáculos que -a partir de una efectiva contención de las fuertes vibraciones de una onda sonora dañina- impidan al sonido llegar al tímpano de la gente. Ejemplos de dichos obstáculos son por ejemplo: paredes y pisos de materiales específicamente diseñados, pisos flotantes, dispositivos individuales (leer artículos referidos a la vivienda y la industria).
La necesidad de un buen asilamiento acústico constituye, en el presente, sobretodo en las zonas urbanas, un tema de muchísima importancia. La contaminación sonora afecta cotidianamente a muchos millones de personas. Se trata, en realidad, de mejorar la calidad de vida de los ciudadanos; es una cuestión de salud, no un capricho de lujo.
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